RENÉ
DE SOLA... un polifacético gastrónomo
Pocas personas
son capaces de imaginar que una figura
públicamente reconocida
como lo es René De Sola, pueda sentir
gran pasión y cultivar aficionadamente
una disciplina paralela a sus habituales compromisos,
la cual exige gran dedicación y estilo:
el arte gastronómico.
René
De Sola, más que un nombre conocido y
reconocido, es todo un personaje, cuya peculiaridad
radica, probablemente, en la capacidad de desempeñarse
con éxito en tantas y diferentes facetas,
con una naturalidad fascinante. Pues bien,
el bien ponderado jurista, abogado, politólogo,
ex – magistrado de la Corte Suprema de Justicia,
vivió su niñez de Cruz Verde a
Santa Teresa, en una Caracas pequeña
y apacible. Estudió primaria junto a
su hermano Ricardo en el colegio alemán
de Caracas, el Deutsche Schule, siendo
allí donde surgiría su pasión
culinaria en virtud de que el desayuno ordinario
que ofrecía dicha institución
le resultaba insuficiente para aguantar todas
las clases. En su intento por complementar esa
primera comida, aprovechando las sobras de la
cena para hacer alguna que otra fritura, comenzó
su afición por las artes de la gastronomía.
Sus
estudios universitarios y preparación
intelectual comenzaron en 1943 cuando se graduó,
con honores, de Doctor en Ciencias Políticas,
con el reconocimiento de Suma Cum Laude, en
la Universidad Central de Venezuela. Posteriormente
viajó a Michigan, donde realizó
un curso intensivo de inglés; pero sus
estudios no terminaron allí. En 1952
viajó a París y permaneció
en la capital gala por 7 años, durante
los cuales obtuvo el título de Doctor
en Derecho en la Universidad de París,
un cargo como embajador de Venezuela ante la
Unesco y su posterior participación en
14 conferencias de ese organismo internacional.
Este tiempo que transcurrió en contacto
con la cultura francesa, le sirvió para
avivar su pasión y estrechar sus lazos
con la peculiar visión del comer de esa
metrópoli. Los fecundos años
de experiencia en diversas áreas, aunado
a los estudios ya mencionados, lo hicieron merecedor
del Máximo Curul del Ministerio de Justicia,
así como también fundador del
Cuerpo Técnico de Policía Judicial.
Fue ministro de Relaciones Interiores, director
de la Academia Venezolana de la Lengua y miembro
de la Real Academia de la Lengua Hispanoamericana,
entre muchos otros títulos, dentro de
los cuales no puede pasar inadvertido el de
miembro de la Academia Venezolana de Gastronomía
y de la Academia Internacional de Gastronomía,
cuyos únicos países latinoamericanos
afiliados son Venezuela, México y Argentina,
y cuya membresía total no sobrepasa los
10 integrantes por nación. René
De Sola cultiva como pocos su afición
por las artes culinarias. Se hizo dueño
de la cocina de Le Francesito,
en el cual logró reproducir una choucroute
que rescató la autoría de Toulouse
– Lautrec, e inclusive, la mejoró, en
la opinión de muchos conocedores de la
materia. Asimismo, en la Qta. El Alba, ubicada
en Lomas del Mirador, se encuentra el refugio
gastronómico de René De Sola,
llamado "El Elefante Azul", lugar
donde deja volar su imaginación y talento,
preparando deliciosos platillos para el disfrute
de grandes y chicos, familiares y amigos. Este
interesante personaje admira, del arte gastronómico
francés, no sólo el exquisito
sabor de los platillos, sino la atención
esmerada al servirlos, pues para De Sola, el
servicio es tan importante como la elaboración
de los alimentos, y cocinar es un arte agradable,
espontáneo y natural: una recreación.
El
experto y polifacético chef nunca ha
asistido a ninguna escuela de cocina; es autodidacta,
y asegura que jamás ha seguido ni seguirá
las recetas al pie de la letra, pues uno de
sus mayores placeres es utilizar la imaginación
a la hora de deleitar paladares. Para De
Sola, la gastronomía no es simplemente
comer bien, pues si bien es indudable la importancia
de este aspecto, considera que también
deben cuidarse otro tipo de detalles, que aparecen
bien señalados en su conocido "Decálogo
del Buen Gourmet", y que hizo llegar afectuosamente
a sus compañeros de la Academia Venezolana
de Gastronomía.
DECÁLOGO
DEL BUEN GASTRÓNOMO
Realizado por René De Sola.
- Llegar puntualmente
a la hora indicada.
- Tomar no más
de un aperitivo.
- No fumar durante
la comida.
- No agregar en
la mesa condimento alguno a los platos servidos.
- Comer despacio
para apreciar el sabor y la calidad de la
comida.
- Beber lentamente
para captar y disfrutar de los vinos.
- No beber agua
ni comer pan en exceso.
- Alejar de la
mente toda preocupación.
- Pensar en las
cosas gratas de la vida.
- Evitar cualquier
tema polémico en la conversación
de mesa y sobremesa.