ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

Sesión Solemne celebrada en Maracaibo
el día lunes 24 de agosto de 1999

PRESIDENCIA DEL CONSTITUYENTE
ISAÍAS RODRÍGUEZ DÍAZ

SUMARIO

1.-Apertura de la sesión.
2.-Himno Nacional de la república de Venezuela.
3.-Palabras del doctor Ramón J. Velásquez, presidente de la Comisión Presidencial para la conmemoración del V Centenario de Venezuela.
4.-Palabras del excelentísimo señor Miguel Ángel Fernández Masarambroz y Bernabeu, embajador del Reino de España.
5.-Discurso de orden, a cargo del doctor Germán Cardozo Galué.
6.-Palabras del ciudadano ministro de Relaciones Interiores, doctor Ignacio Arcaya, en representación del ciudadano Presidente de la República, Hugo Chávez Frías.
7.-Palabras del ciudadano Gobernador del Estado Zulia, Francisco Javier Arias Cárdenas.
8.- Exposición sobre la propuesta del Estado Zulia a la Asamblea Nacional Constituyente, por el economista Neuro Villalobos, rector de la Universidad del Zulia.
9.-Palabras del Primer Vicepresidente doctor Isaías Rodríguez.
10.-Himno Nacional de la República de Venezuela. Clausura de la sesión.

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500 AÑOS DEL NOMBRE DE VENEZUELA

Sesión Solemne celebrada en el Teatro Lya Bermúdez

Maracaibo, 24 de agosto de 1999

Maracaibo - Estado Zulia

Se da comienzo al acto de conmemoración de los 500 años del descubrimiento del Lago de Maracaibo (Hora: 11.15 a.m.) Hicieron acto de presencia en este solemne acto los constituyentes: Isaías Rodríguez (Presidente); Antonio Rodríguez, Alberto Jordán Hernández, Liborio Guarulla, Jesús Sulbarán, Raúl Esté, Cristóbal Jiménez, Sol Musett, Néstor León, Florencio Porras, Daniel Díaz, Rafael Rodríguez, Marelis Pérez, Victoria Mata, Luis Vallenilla, Luis Gamargo, Vinicio Romero Ángel Landaeta, Néstor León Heredia, Castro Soteldo, Atala Uriana, Gastón Parra Luzardo, Rafael Colmenárez, María de Queipo, Jorge Durán, Mario Isea, Froilán Barrios, Yldefonso Finol, Geovanny Finol, Roberto Jiménez, Silvestre Villalobos, Levy Alter, Alberto Urdaneta, Nohelí Pocaterra, José Luis González, Guillermo Guevara.

EL DIRECTOR DE DEBATES.-Se da apertura al acto con motivo de la conmemoración del V Centenario del uso del gentilicio Venezuela en la historia mundial, con la llegada de los navegantes españoles al golfo de Venezuela y al lago de Maracaibo.

 

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De inmediato el Himno Nacional de la República de Venezuela.

 

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Palabras del ciudadano doctor Ramón J. Velásquez, presidente de la Comisión Presidencial para la conmemoración del V Centenario de Venezuela.

DOCTOR VELÁSQUEZ (RAMÓN J.).-Señor doctor Ignacio Arcaya, ministro de Relaciones Interiores y Justicia y representante personal del señor Presidente Constitucional de la República, comandante Hugo Chávez Frías; señor doctor Isaías Rodríguez, vicepresidente de la Asamblea Nacional Constituyente; señores constituyentes representantes de los diversos estados en la Asamblea Nacional Constituyente; señor teniente coronel Francisco Arias Cárdenas, gobernador del Estado Zulia; señor Embajador de España; señores embajadores de repúblicas y reinos aquí presentes; señores representantes de las autoridades del Estado Zulia; señoras, señores: En nombre de la Comisión que ha venido presidiendo a lo largo de los años 98 y 99 los 500 años de estos extraordinarios acontecimientos de nuestra vida, quiero instalar esta solemne sesión.

Esta es una gran fecha, el 24 de agosto de 1499 tiene para los venezolanos una significación excepcional, trascendental, porque hasta ese momento, por el bautizo de quienes llegaban en las naves europeas, los navegantes españoles y los navegantes italianos que allí vinieron, éramos la Tierra de Gracia, la Tierra Firme, pero fue, al mirar el paisaje de esa tierra que es el Zulia, cuando en la evocación del italiano Américo Vespucio, quien pensaba en su tierra, en su ciudad, en su mundo europeo, al decir Véneto abrió el camino hacia esa gran palabra, la única que nos une, la única que nos marca destino, la única que nos identifica en el mundo VENEZUELA.

Empieza allí un proceso de 500 años que no se ha detenido, un proceso que nos ha llevado a constituir una nación que por sus características viene a lo largo de los siglos afirmando su personalidad histórica en el mapa continental y también un Estado que con apenas 188 años de vida, el Estado republicano venezolano ha logrado afirmar las características en donde la igualdad y la democracia forman las columnas fundamentales de su avance. No hay contradicción en nuestro proceso, hay afirmación. De aquella pequeña provincia que alcanzaba apenas por el occidente hasta los actuales estados Falcón, Lara, Portuguesa y Guárico, Carabobo, Aragua, Miranda hasta los límites del Unare y las riberas del Orinoco, la determinación del monarca español Carlos III, en septiembre de 1777 marcó los limites del actual mapa venezolano, reducido después en malos tratos diplomáticos. Pero allí quedaron fijadas desde el siglo XVIII las dimensiones de la Venezuela, que va a presentarse después, aquella oscura Capitanía General, como factor fundamental con sus ideólogos, sus militares, sus organizadores, en la única revolución que nuestra América tuvo, la de la Independencia.

Venezuela ha tenido en la voluntad de los venezolanos un empeño de afirmación y de superación, ejemplo: el Zulia, por su situación un tanto aislado del centro del poder político y militar que ha sido la capital nacional, tuvo a lo largo de los siglos pasados que empeñarse en buscar solución a todos sus problemas sociales, económicos y políticos; al Zulia no llegó amparo, pero en el propio esfuerzo del zuliano estuvo la creación de una personalidad que siendo venezolana es la que defiende en las fronteras el nombre del país.

El siglo XVIII y el siglo venezolano, el siglo XIX en Venezuela marca en el Zulia un empeño de ser y de afirmar lo venezolano, aislados ha logrado que en todos los órdenes, el histórico, el económico y el cultural resuelva los problemas que el Estado central no le quiso resolver, y ha dado muestras en lo que va de este siglo que hoy termina, que contra lo que se dijo siempre que donde había torres de petróleo perecía la agricultura y la ganadería, el Zulia ha demostrado, con la voluntad de los zulianos, que al lado de esas torres está en Venezuela la más próspera de las agriculturas y la más próspera de las ganaderías.

 

Termino estas palabras elevando una vez más la significación trascendental de este acto que marca el rumbo por el que vamos a empezar y a afirmar nuestra personalidad en el siglo XXI. (Aplausos).

Termino diciendo con respecto al Zulia lo que dije otra vez, porque aquí en el Zulia comienza toda o se termina Venezuela.

Buenos días. (Aplausos prolongados).

EL DIRECTOR DE DEBATES.-Palabras del excelentísimo señor Miguel Ángel Fernández Masarambroz y Bernabeu, embajador extraordinario y plenipotenciario del Reino de España.

 

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EMBAJADOR MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ MASARAMBROZ Y BERNABÉU.-Señor Ministro de Relaciones Interiores, representante del Presidente de la República; señor Gobernador del Estado Zulia; señores constituyentes y me permito destacar muy especialmente al Primer Vicepresidente y a las representantes de la etnia wayúu (Aplausos); señor Presidente y miembros de la Comisión Presidencial del V Centenario del lago de Maracaibo; honorables miembros del Cuerpo Diplomático; autoridades eclesiásticas, civiles y militares y quisiera dar un particular saludo también a la doctora Lya Bermúdez, motor de este espléndido edificio, reconvertido desde el antiguo mercado; señoras y señores:

Para mí es un gran honor y lo agradezco profundamente a la Comisión del V Centenario de Venezuela y a la Comisión del Lago de Maracaibo, el poder dirigirles hoy unas palabras. Palabras que quiero que sean para empezar de felicitación, por cuanto este es un cumpleaños, un bonito, un glorioso cumpleaños, vaya mi felicitación como persona y como representante del Reino de España.

Quiero también, si me lo permiten, dar un saludo un tanto especial a los españoles e hijos de españoles que están en el Estado Zulia por cuanto Venezuela y Zulia, en particular, los acogió generosamente cuando hace 30, 40 o 50 años, por razones políticas o económicas dejaron España y encontraron la generosidad venezolana, donde han hecho una segunda Patria.

Hoy, señoras y señores, recordamos la llegada del capitán Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Américo Vespucio, otros pilotos navegantes castellanos y de otras tierras bajo las armas de Castilla cuando avistaron el, desde entonces llamado, golfo de Venezuela y más tarde el lago de Maracaibo y me parece a mí que mirar hacía atrás, ver las efemérides que han marcado la historia de las comunidades, la historia de los pueblos y de los estados, es un importante ejercicio porque nos permite afincar con las piernas bien firmes en el suelo, mirando hacia el pasado, avizorar el futuro y planear para el futuro.

Creo que mirando al pasado, mirando hacia lo que ocurrió hace 500 años, veríamos una larga historia, veríamos una historia en Venezuela en donde se comienza hablar el castellano, incluso antes que en algunas regiones de España, donde comienza a repartirse la fe católica, cuando todavía se estaba recuperando en algunas partes de España y, de allí sucedieron una serie de años, no cortos, largos; Venezuela es difícil que se llame un país tan joven, Venezuela es un país que tiene muchos años detrás y suceden 300 años en que Venezuela forma parte de un vasto dispositivo que ocupaba, desde luego, parte de la Península Ibérica, España, zonas de lo que hoy son otros países europeos, sitios como Filipinas, en Asia, más de la mitad de lo que hoy son los Estados Unidos de América, y fue un dispositivo que, sin obviar las injusticias y cosas malas que hubiera, produjo unos espléndidos municipios, produjo universidades, produjo probablemente una reproducción, un nacimiento de nuevas realidades políticas y sociales como creo que pocas veces se ha visto en el mundo y, permítanme que añada que ese espléndido ramilletes de próceres que tuvo hace 200 años la visión del futuro para marcar la Independencia de Venezuela y de gran parte de América, fueron también el producto lento, sopesado de la gran calidad de lo que eran sus tatarabuelos que vinieron e hicieron una historia espléndida de la que no hay -creo yo- para ustedes venezolanos más que estar orgullosos.

Maracaibo, cuando yo estudiaba, sonaba con su rotundidad y su musicalidad de una manera muy marcada, yo recuerdo cuando tenía 14, 15 años estudiando las ciudades importantes de Venezuela, Maracaibo sonaba casi o tanto más que Caracas, no sé si por su particular rotundidad o por su musicalidad, y permítanme que les diga -no tengo más remedio que hacerlo- alusión a un escrito de Martín Fernández de Inciso, que en 1519 en Sevilla publicó una "Summa Geográfica" y al referirse a -diríamos hoy- Zulia o Maracaibo, Coquivacoa, dice la siguiente bonita frase: "En todas las Indias del poniente no se ha hallado peso sino aquí, el lugar de Coquivacoa es grande y bueno, lleno de buena gente pacífica, en Venezuela la gente es bien dispuesta y hay más gentiles y bellas mujeres que no en otras partes", yo creo que esto es la demostración palpable de que las misses venezolanas y del mundo que proceden del Zulia no es una cosa de anteayer sino que llevan ya cinco siglos produciendo bellísimas mujeres, a las que hoy a las zulianas, en particular, abrazo este día de cumpleaños.

Finalmente, señores, como en una fiesta de cumpleaños siempre hay que traer un pequeño regalo y se nos ha ocurrido, y les he traído, un rosetón de bronce... (aplausos) -muchísimas gracias a los scouts del grupo "Paola Prince" porque esto pesa unos 40 kilos, de manera que hay que estar razonablemente sólido para llevarlo y los filetes están afilados- bueno, este es nuestro pequeño, pero sí entrañable, regalo de cumpleaños que le hago al Gobernador del Estado Zulia para que lo ponga donde a él bien le pareciera (aplausos prolongados). Alrededor de las efigies de los Reyes Católicos están nombres importantes para Venezuela como Cristóbal Colón, Juan de la Cosa, Américo Vespuccio, Alonso de Ojeda, etcétera.

Señores, con esto acabo mis palabras, no quiero más que repetirles al Estado Zulia y por extensión a Venezuela, por parte de España, desde Su Majestad, al Gobierno y a su pueblo, nuestro más cariñoso cumpleaños.

Muchas gracias. (Aplausos).

EL DIRECTOR DE DEBATES.-Discurso de orden por el doctor Germán Cardozo Galué.

 

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DOCTOR CARDOZO GALUÉ (GERMÁN).-Ciudadano ministro del Interior, doctor Ignacio Arcaya, representante del Presidente Constitucional de nuestro país; ciudadano Vicepresidente de la Asamblea Nacional Constituyente; ciudadano gobernador del Estado Zulia, teniente coronel Francisco Arias Cárdenas; ciudadanos representantes diplomáticos de las naciones amigas; ciudadanos miembros de la Asamblea Nacional Constituyente; diputados por el Estado Zulia y diputados por otras regiones del país; ciudadanos miembros del Clero, de las Fuerzas Armadas de la región y, principalmente, ciudadanos aquí presentes, por la simple vocación de ser zulianos y amigos de los zulianos:

He titulado expresamente mi discurso de orden "El lago de Maracaibo en la historia nacional", porque así debe ser visto en esta fecha conmemorativa. La efeméride con la cual hoy, 24 de agosto de 1999, realizamos el acto central de los 500 años del arribo de Alonso de Ojeda a las costas del lago de Maracaibo, cierra a su vez en esta última década del siglo XX un ciclo de evocaciones históricas, de trascendencia para la humanidad y en particular para la América Latina, nuestro país y región zuliana.

El 12 de octubre de 1492 desembarcó Cristóbal Colón en las playas de la isla de Guanahaní, y dos sociedades que hasta entonces se ignoraban la una a la otra, se encontraron y compartieron en adelante sus destinos históricos. Para Europa significaba el final de una larga travesía en el desarrollo del arte y de la navegación y el principio de la mayor expansión económica y política, que hasta entonces se hubiera experimentado.

Para América, como comenzó a designar la cartografía aquellos vastos territorios que crecían en los mapas de los exploradores, a medida que avanzaba el proceso de conquista y dominación, señaló el final de un milenario proceso de crecimiento social y el comienzo de largos siglos de transformaciones de todo tipo, desde la aniquilación de culturas hasta la asociación socioeconómica, mestizaje e incorporación a los imperios español y portugués.

El 3 de agosto de 1498 avistaba Colón la ensenada de Macuro, luego de su tercer viaje desde el Mediterráneo español hacia la que él denominaba Indias. La espectacularidad de los ríos de agua dulce que se adentraban en el mar, la frondosidad de las costas de Paria, la belleza de los pobladores, hicieron mella en su espíritu religioso y pensó haber llegado al paraíso. La llamó "Tierra de Gracia". En ese extremo oriental de la actual Venezuela, se produjo el contacto con la que se conocería en adelante como la tierra firme, el primer encuentro con la continentalidad de América.

Con las noticias de aquel hallazgo realizado por Colón, creció entre sus anteriores compañeros y armadores de alguna de sus expediciones, el interés por explorar la tierra firme, con la protección del Obispo de Palencia, quien le mostró los mapas del Almirante con la tierra que había descubierto en Paria, Alonso de Ojeda obtuvo licencia real para recorrerla.

A mediados de mayo de 1499, salió del puerto de Santa María, lo acompañaban el piloto y cosmógrafo Juan de la Cosa y Américo Vespuccio. Siguió la ruta de Colón en su tercer viaje, pero se dirigió más hacia el sur. Desde la desembocadura del río Esequibo, recorrió la costa hacia el noroeste explorando el litoral de Paria, Margarita, Araya, Chichiriviche y Coro. El 9 de agosto dobló el cabo de San Román y penetró en un vasto golfo que lo llevó hasta las costas del lago de Maracaibo, donde el 24 de agosto, avistó las poblaciones palafíticas.

Para la futura historia de nuestro país, dos hechos importantes resultaron de este recorrido por sus costas. El mapa de Juan de la Cosa, de 1500, que describe por vez primera las irregularidades geográficas de su litoral y la anotación sobre el golfo del nombre de Venezuela, el cual serviría consecutivamente para designar a la jurisdicción centroccidental de Venezuela o Caracas, a la Capitanía General de finales del siglo XXVIII y a la República de Venezuela, a partir de 1830. Este toponímico aparece repetidamente en la cartografía posterior, haciendo referencia a un lugar entre las costas del golfo y las del lago. Según la "Summa de Geografía", publicada en Sevilla en 1519 y escrita por Martín Fernández de Inciso, compañero de Ojeda, Juan de la Cosa y Vespucio, en el viaje de 1499, en aquellas costas, cito: "Está un lugar o casa de indios que se llama Venecigüela". Fin de la cita. Fuera nombre aborigen o como algunos han deducido, llamada por Vespucio Veneziola, o la pequeña Venecia, por la semejanza del pueblo de palafitos con la ciudad del Adriático, cruzado por puentes levadizos, canales y recorridos por rústicas embarcaciones, lo cierto es que aquí en las riberas de estas costas marítimas y lacustres, nació el nombre del gentilicio venezolano.

 

Cinco siglos separan este 24 de agosto de 1999 del arribo de Ojeda y su compañero Juan de la Cosa, Vespucio y Fernández de Inciso y una tripulación anónima de más de 50 marineros. Durante este medio milenio, la vida económica, social, política y cultural de los habitantes del occidente de la actual Venezuela ha transcurrido a la luz de ese inmenso espejo de agua que ha sido, es y será siempre su principal referencia geohistórica. Abierto hacia las fértiles costas y pie de monte andino, a través de numerosos cauces fluviales como el Zulia-Catatumbo, el Chama, el Motatán, el Apón, el Santa Ana, el sistema del lago de Maracaibo se prolonga al norte hacía el estuario comprendido por el estrecho y la bahía de El Tablazo, para finalmente mezclar sus aguas con el golfo de Venezuela y comunicarlo con el Caribe, el Atlántico y el mundo.

Se puede afirmar que aun hoy, con todo y las modernas vías de comunicación que cruzan sus llanuras y pie de monte andino, el lago y su fértil cuenca sigue siendo fuente de riqueza para todo el país, propiedad y disfrute de quienes habitan sus contornos y pie de monte andino. El lago y su fértil cuenca sigue siendo fuente de riqueza para todo el país.

Esta especial configuración hidrográfica y mediterránea convirtió el lago de Maracaibo, desde los remotos tiempos aborígenes hace ya 14 mil años, en feraz matriz que atrajo a su seno a constantes corrientes migratorias, Arawac, Kariña, Chibcha, españolas de origen africano, europeas y norteamericanas que lo convertirían en crisol de nuevas sociedades y culturas. Y esta misma configuración hidrográfica y mediterránea demarcó los derroteros de su desarrollo económico.

Convertido el occidente de la actual Venezuela en una macrorregión, la más definida del país por las alturas y estribaciones andinas que la encerraron en un espacioso anfiteatro de cara al mar Caribe. Desde los tiempos aborígenes fue escenario de crecientes vínculos entre los diversos asentamientos de las costas del lago de Maracaibo y los remotos pueblos de los Andes y del noreste de la actual Colombia. Dieron origen a una extensa red de contactos e intercambios para la distribución de materias valiosas y artefactos, así como para el comercio de artículos perecederos como la sal, pescado, pieles de animales, mantas, etcétera.

Siguiendo las huellas de aquellas antiguas rutas aborígenes se produjo, desde mediados del siglo XVI, la penetración y poblamiento hispano de la cuenca lacustre. Desde Coro el gobernador alemán, Ambrosio Alfinger representante de los Welsser en busca de El Dorado, y desde El Tocuyo, Diego García de Paredes, comisionado para fundar, sentaron las bases de las que serían las jurisdicciones de Maracaibo y Trujillo. Simultáneamente vecinos de Pamplona y de Tunja, pertenecientes a la recién creada Audiencia del nuevo Reino de Granada, fundaron las villas de Mérida y San Cristobal, quedando así marcada para el futuro su vocación internacional.

Esta diversidad de procedencia de los ocupantes hispanos de la cuenca del lago de Maracaibo, hizo que surgiera una doble administración. La del norte, por la provincia de Venezuela o Caracas, y el sur por la Audiencia de Santa Fe de Bogotá. El lago de Maracaibo se encargó de unir las divididas jurisdicciones. Él era la única salida al Caribe para la producción de los asentamientos neogranadinos que alimentaban la flota menor en el puerto de Cartagena de Indias, y a su vez para recibir los textiles, armas, herramientas de trabajo, aceite y vinos de España.

Pero en la boca que comunicaba al lago con el Caribe estaba la desabastecida Maracaibo, tierra entonces yerma y sin corrientes fluviales próximas. Maracaibo aprovechó su estratégica ubicación para forzar, aun por las armas, la decisión que finalmente tomó la Corona española de unir su jurisdicción a las de Mérida y San Cristobal, por Real Cédula de 1676 y trasladar a su puerto, la capitalidad de la Provincia; de este modo España reconoció, jurídicamente, la unidad de un espacio cuyas áreas productivas andinas dependían para su engranaje con el exterior de los puertos del lago, especialmente del de Maracaibo. A su vez éste no tenía futuro sin aquellos frutos y los impuestos que proporcionaría su actividad aduanal.

La unión por complementariedad de funciones económicas cobró cada vez mayor importancia al iniciarse a mediados del siglo XIX, la comercialización del cacao y a principios del XIX mismo, la del café. En Maracaibo se fortaleció una élite comercial con ambiciosas pretensiones sobre todo el occidente venezolano. Los notables maracaiberos ante la imperiosa necesidad de consolidar el espacio regional que controlaban, inconformes por haber sido incorporados inconsultamente a la Capitanía General de Venezuela en 1777, y por los sucesos del 19 de abril de 1810, liderado por los mantuanos caraqueños, que amenazaban su autonomía y fueros económicos, autorizaron al diputado José Domingo Ruz, nativo de Maracaibo, para que gestionara ante las Cortes de Cádiz, la solicitud de constituir en el occidente venezolano a la Capitanía General de Maracaibo. Cito: "Compuesta", decía, "de todos los lugares conocidos de la comprensión de su provincia y además de las ciudades de Riohacha, Coro, Carora, con todos los pueblos de su jurisdicción y las cuatro pertenecientes al Virrey de Santa Fe, que lo son Pamplona, Valle de Cúcuta, Salazar de las Palmas y San Faustino".

En sus discursos y representaciones ante las Cortes de Cádiz, entre 1812 y 1814, Ruz nos revela el imaginario histórico y las pretensiones autonómicas de una élite que se consideraba con derecho a figurar al frente de los destinos de su provincia. El discurso sobre la identidad regional se inicia cuando solicita y argumenta la separación de la Provincia de Maracaibo de la de Caracas para que sea elevada a Gobernación y Capitanía General. Cito: "Ya es preciso confesar que Maracaibo ni por un momento debe depender de Caracas, cuyas determinaciones y recursos negados parece se habían propuesto dar en tierra con su agricultura, comercio y defensa, y no es bien ya se deje de conocer la mejora en que debe empeñarse cada Provincia, cuando por la constitución política de la Monarquía española que acaba de sancionarse", se refería a la Constitución de Cádiz de 1812, "todas tienen un interés igual para ocurrir a sus ramos y salir del abatimiento en que las habían tenido los siglos de hierro, por las depravaciones de aquellos que con títulos de capitales como Caracas, todo se lo absorbían y nada concedían a las pobres subalternas a quienes miraban con desprecio, porque nunca consultaron sino su propio interés y el brillo de sus poseedores. Debe cesar este sistema y pasar al de oro de cada pueblo, mi Provincia busca al de su pertenencia y quiere hacer restituida, si como es justo, se lo merece". Fin de la cita.

Esta actitud y temores de la Provincia de Maracaibo, fueron compartidos por los habitantes de otras poblaciones de la Capitanía General de Venezuela, así lo revela un texto poco conocido y menos aún citado por la historiografía oficial.

En la Asamblea Constituyente de 1811 hubo voces como la del diputado por la Provincia de Mérida, Antonio Nicolás Briceño, quien en apoyo de las ciudades de Valencia, Barquisimeto, San Carlos y otras de la región no central, se pronunció por la división de la extensa Provincia de Caracas, que con su centralismo amenazaba todo intento de Confederación, afirmó, cito: "La riqueza de cada lugar y sus fondos públicos son en todos a proporción de su población, porque el terreno es generalmente pingüe y feraz. Véase, pues, cuánto no será el perjuicio, cuántos no serán los daños que experimenta esa porción de ciudades, villas y lugares en estar todas sujetas y dependientes de la ciudad de Caracas; a ésta tienen todas ellas que ocurrir en sus pleitos y contiendas judiciales, en los asuntos políticos y militares, y no pueden disponer de sus mismos fondos públicos sin el permiso de Caracas, que por su distancia, su populación y las vastas atenciones de su Gobierno provincial no pueden conocer, mucho menos remediar, las faltas que en cada país se experimentan por no haber caudales con qué abrir nuevos caminos, componer los actuales, abrir canales para el comercio de navegación, adelantar la instrucción pública en ciencias y artes y fomentar la agricultura, en cuyo abandono se sienten los mayores males. Sobre la capital de Caracas fluyen aún las substancias y las riquezas de todos esos pueblos que carecen de ellas y de su inmediata administración, por lo que se ven oscurecidas y sujetas a recibir la ley que Caracas quiera imponerles". Fin de la cita. (Aplausos).

Este era el clima político, económico y social de una época en la cual se vaticinaban profundos cambios en los sistemas políticos, del monárquico al republicano, y en las ideas sobre el orden social deseado, al mismo tiempo que emergían fuertes y vigorosas personalidades dispuestas a entregar sus vidas para conquistar la independencia de España, se manifestaba también la voluntad de los pueblos soberanos prontos a defender las bases de su procedencia, presencia y permanencia históricas como actores sociales colectivos.

 

Como provincias individuales, su formación se remontaba a tres siglos de vida autónoma en lo económico, sociopolítico y cultural, bajo la Monarquía española, como parte de la Capitanía General de Venezuela esas provincias eran aún muy jóvenes, pues apenas 30 años atrás, a partir de 1777, habían sido reunidas bajo la administración de Caracas.

En consecuencia, para el momento del pronunciamiento de la Independencia, la Capitanía General de Venezuela era un mosaico de provincias, que se articulaban económicamente al sistema español, autónomas e independientes las unas de las otras, girando cada entorno sobre una ciudad-puerto incomunicadas y sin mercados interregionales.

Maracaibo en el occidente, y Caracas a través de La Guaira, competían en esta función de reafirmarse como centros nodales. No existía una clase social o élite con cobertura y capacidad de dominio, que sin reservas arrastrase en un mismo proyecto a las diferentes provincias. En cada centro regional, y Maracaibo después de Caracas era uno de los más definidos, actuaban grupos de notables, como se hacían llamar en la época, con pretensiones de hegemonía y control de sus respectivas áreas de influencia. Los pueblos de la recién creada Capitanía General no se identificaban aún por un sentimiento colectivo de pertenencia a una misma nación, pues esta no existía, estaba por crearse.

De ahí que los próceres y libertadores lideraran dos guerras simultáneas, una contra España para independizarse, la otra contra los pueblos y provincias disidentes, para someterlos al nuevo orden y sistema republicano que se trataba de implantar; de ahí que a un mismo tiempo una parte de las élites maracaiberas, corianas y guayanesas se mantuvieron fieles a la Corona española y otra parte de las mismas se pusiera al frente del proceso de emancipación y regara con su sangre los campos de batalla.

Independentistas fueron los zulianos Rafael Urdaneta, León de Febres Cordero, José Escolástico Andrade, Francisco María Faría, Luis Celis y una larga lista de más de treinta civiles y militares. Maracaibo contribuyó a consolidar el movimiento emancipador cuando en 1821 su Cabildo declaró a la Provincia, cito: "Libre e independiente del Gobierno español", pero lo hizo sin perder de vista su condición autonómica, y continuaba así el texto declaratorio, cito, "…y en virtud de su soberana libertad se constituye en República democrática y se une con los vínculos del pacto social a todos los pueblos vecinos y continentales que bajo la denominación de República de Colombia defienden su libertad e independencia, según las leyes imprescriptibles de la naturaleza". Fin de la cita.

Finalmente, con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823, los militares marabinos sellaron la Independencia de Venezuela. Así eran los tiempos.

He querido detenerme en esta importante etapa en la vida de los habitantes de la cuenca lacustre que decide su lenta y difícil incorporación como parte de la actual nación venezolana, con el propósito de explicar y fundamentar cómo la emancipación de España no puede continuar siendo reducida a la celebración de una fecha conmemorativa: el 5 de julio de 1811, cuando se firma el Acta de Independencia.

Aquel proceso fue prolongado y en él intervinieron factores socioeconómicos y políticos sumamente complejos, propios de aquella época, como los que en la actualidad presenciamos.

Tomando en cuenta esta realidad histórica que nos revelan las actuales investigaciones, resulta un soberano anacronismo que no figuren en el pabellón nacional las tres estrellas que corresponden a las provincias de Coro, Guayana y Maracaibo(aplausos) y todo por el simple hecho de no haber firmado el Acta de Independencia con las restantes de la Capitanía General de Venezuela.

Los hechos de un día han castigado por casi dos siglos a la mitad de la actual Venezuela, que luego también contribuyera a su Independencia y que ha sido permanente soporte en la construcción material y cultural del país. El actual proceso constituyente debe enmendar esta injusta penalización histórica. (Aplausos prolongados). La Bandera de Venezuela debe ostentar con orgullo y carácter originario las diez estrellas de las provincias fundadoras de nuestro territorio nacional. (Aplausos).

Retornemos al tema que hoy directamente nos ocupa, el circuito agroexportador de aquella extensa macrorregión del lago de Maracaibo se consolidó progresivamente durante el siglo XIX por encima de las divisiones político-administrativas que después de la Independencia separaron a la antigua Provincia de Maracaibo de las provincias de Trujillo, Mérida y Táchira, persistió la macrorregión económica. La producción y exportación del café, así como la demanda de bienes manufacturados europeos, atrajo una creciente inmigración de hombres de negocios y comerciantes ingleses, franceses, italianos y alemanes, principalmente, quienes le imprimieron un fuerte dinamismo a la economía regional juntamente con los criollos.

De figurar en último lugar hacia 1830, la aduana de Maracaibo pasó al segundo en 1860 y a ser la primera aduana venezolana desde fines del siglo XIX. El lago fue testigo y coautor de este proceso. Maracaibo creció en lo urbano y cultural a expensas de las mercancías andinas que concentraban en sus depósitos las firmas extranjeras, pero también crecieron en población, aunque en menor medida, los puertos menores del lago y sus afluentes; se multiplicaron los asentamientos urbanos en las áreas productoras andinas donde surgió una clase media de comerciantes y pequeños propietarios agrícolas, piezas fundamentales en el movimiento del circuito agroexportador del café que tuvo por eje al lago de Maracaibo.

Hacia los puertos del lago, La Horqueta, Encontrados, Gibraltar, La Ceiba y, finalmente, el emporio de Maracaibo, convergían todos los caminos terrestres y acuáticos que desde la cordillera Andina venezolana y norsantanderiana neogranadina, transportaba en lomo de mulas o pesadas gabarras y vistosas goletas, cientos de miles de sacos de café, cuero, cacao, panela, tabaco y gran diversidad de dulces y menestras.

Una vez repletos los depósitos de la aduana de Maracaibo, retornaban por las mismas vías cargados con gran diversidad de finas telas, licores, herrería, aceites, vinos y muebles procedentes de Europa y de los Estados Unidos de América. El puerto de Maracaibo y su lago servían de engranaje a aquel dinámico circuito agroexportador con los mercados del Caribe y más allá del océano Atlántico.

Este proceso de ida y retorno, de corso e ricorso, que hacía interdependiente en lo económico a las planicies del lago y a las cumbres andinas creando aquella gran unidad funcional de la macrorregión, al mismo tiempo contribuyó a fortalecer las unidades regionales internas de Trujillo, Mérida, Táchira, norte de Santander y Maracaibo, pero fue en esta última Provincia, por su protagonismo como eje del circuito agroexportador a través del lago de Maracaibo, donde creció paulatinamente un mayor sentimiento de identidad regional, especialmente en su capital, Maracaibo.

Muchas fueron las luchas que las élites y colectivos de la Provincia de Maracaibo, convertida en Estado en 1864, luego de la Revolución Federal, debieron emprender para conservar su estatuto de región autónoma, erróneamente el Gobierno caraqueño interpretó esta actitud como separatista, los recientes estudios históricos sobre el Zulia nos revelan durante los siglos XIX y XX a una sociedad zuliana caracterizada por el civismo y el respeto y defensa de la Constitución nacional, pero siempre puesta la mira en participar como Estado autónomo en el marco de una Confederación.

El maracaibero Manuel María Martín, prestigioso militar y político de la Independencia, quien se había desempeñado en 1848 como presidente de la Diputación Provincial de esta Provincia, participó como representante de Maracaibo en la Convención Nacional de Valencia, en 1858, reunida para redactar una nueva Constitución. En ella, luego de hacer un análisis sociopolítico de la realidad venezolana, basado en una critica revisión de medio siglo de vida republicana, expuso con toda claridad varios criterios para reorganizar el sistema político gangrenado por las oligarquías de Páez y los Monagas, además de proponer que se incorporara a los poderes existentes, el Electoral, y que se enriqueciera el sistema judicial con la creación de los jurados públicos, se pronunció por la Federación para hacer realidad la democracia.

Distinguía entre la federación y la descentralización, a ésta la entendía, cito: "Como la independencia de los diversos ramos administrativos, la emancipación de los vecindarios para el manejo de sus asuntos, el deslinde de cada uno de sus poderes". Fin de la cita.

Por el contrario, concebía la federación, cito: "Como un medio encontrado para constituir repúblicas poderosas, la última expresión del sistema representativo, puesto que es el medio de conciliar los intereses generales para hacer uso en común de la soberanía de varios estados independientes". Fin de la cita.

Hubo momentos difíciles, como en los años de 1874 a 1877, cuando el general Antonio Guzmán Blanco, en un acto totalmente contrario a la autonomía del Estado Federal del Zulia, cerró la aduana de Maracaibo y la trasladó a Puerto Cabello, hiriendo de muerte a la principal fuente de los ingresos regionales gubernamentales y privados: el comercio. Gesto que repitió al reasumir el Gobierno del país quitándole al Zulia su condición de Estado de la Unión, anexarlo como sección al Estado Falcón desde 1881 hasta 1890, y trasladar su capital, Maracaibo, a la apartada y desértica población de Capatárida.

Esta critica situación fue resuelta con un movimiento cívico, calificado por algunos como protesta popular, organizado por el colectivo maracaibero a fines de 1889 ante el temor de que el decreto de Guzmán Blanco fuera convertido en Ley al redactarse la nueva Constitución. El momento fue propicio para que los juristas e intelectuales maracaiberos sentenciaran sobre las características que debían privar en un Estado Federal. Cito: "Una Constitución federativa es un pacto de alianza particular entre estados soberanos e independientes, uno como contrato de sociedad en que las altas partes contratantes aportan soberanía para constituir un considerable capital de autoridad y fuerza en beneficio común. Los estados no son obra ni resultado de la Federación, ellos son porque son, son anteriores a ella, los estados no existen por virtud de la Federación, por el contrario es ella la que existe por ellos y en beneficio de ellos". Fin de la cita.

Quizás esta vocación histórica de autonomía y federación es la que ha sido entendida por la historiografía oficial como intentos de separatismo; por el contrario, en la actitud permanente del Zulia durante dos siglos ha privado la firme convicción de que esta es la vía para convertir la democracia formal que nos ha llevado al despeñadero, especialmente en estos últimos 50 años, en una democracia auténticamente popular... (aplausos), en una democracia que estimule la participación de todos y se logre en justicia el milagro de que nuestras abundantes y variadas riquezas lleguen a todos.

Hoy, gracias a los renovados estudios históricos comprendemos mejor al país y a los estados que lo conforman. Los poderes creadores del pueblo, como dijera con sencilla sublimidad Aquiles Nazoa, se han hecho presentes en los cuatro puntos cardinales de nuestro país. El venezolano mira esperanzado hacia sus propias potencialidades, las telúricas y las espirituales, por eso los zulianos celebramos con orgullo nacional a ese lago, fuente secular de nuestra permanencia en el tiempo, inmenso depósito de nuestras riquezas, espejo que ha reflejado por siempre nuestras luchas por ser nosotros mismos, por nuestra identidad. Sólo ensombrece esta celebración verlo envejecer después que sus aguas cristalinas y riberas pobladas de palmeras fueran cantadas e idealizadas por cientos de poetas nativos y extranjeros.

Su recuperación del estado lamentable a que lo ha conducido la salvaje explotación de su cuenca petrolera, debe ser el mejor regalo de cumpleaños que el Gobierno y la comunidad regional, con el apoyo del nacional, puede ofrecerle en un plazo que no permite demora.

Este breve recuento conmemorativo, no puede concluir sin mirar desde el pasado hacia el futuro. Mucho más hoy cuando se reactiva el antiguo circuito económico del lago de Maracaibo con mayor alcance y visión geopolíticos. Éste constituyó históricamente, y lo hace hoy de nuevo, el eje dinamizador y vaso comunicante de la espaciosa región del occidente de Venezuela, abierto hacia el nororiente andino colombiano por el caudaloso afluente Zulia-Catatumbo y al norte caribeño por el golfo de Venezuela.

En las dos últimas décadas son numerosas las investigaciones históricas que han reconstruido a esta macrorregión. Las relaciones del Zulia con los Andes venezolano-colombianos y el espacioso territorio insular y terrestre caribeños, cobran cada vez mayor importancia como eje refundador del desarrollo económico, social y cultural del ideario bolivariano de un bloque continental que tenga presencia propia en los procesos de globalización y reafirme las identidades regionales, nacionales y latinoamericanas.

Para complementar y dar cimentación transdisciplinaria a los actuales estudios históricos con la visión ofrecida por otras ciencias como la antropología, literatura, sociología, economía, arquitectura, pedagogía, política, filosofía, gerencia, etcétera, se hace pertinente y necesaria la pronta creación en Maracaibo de un Instituto de Altos Estudios Regionales y del Caribe que promueva nuevas investigaciones y prepare a nivel de posgrado a las actuales generaciones venezolanas y caribeñas para enfrentar el reto del próximo milenio.

La región por su privilegiada posición estratégica a la cabeza del importante eje caribeño-andino lo justifica, el país lo necesita para adelantar sus proyectos de integración latinoamericana.

Señor Presidente, señor representante de nuestro Presidente, señor Gobernador, ustedes tienen la palabra, la región y la nación lo demandan. Gracias. (Aplausos prolongados).

 

EL DIRECTOR DE DEBATES.-Palabras del ciudadano ministro de Relaciones Interiores, doctor Ignacio Arcaya, en representación del ciudadano Presidente de la República, Hugo Chávez Frías.

 

6

DOCTOR ARCAYA (IGNACIO).-Ciudadano Primer Vicepresidente y demás miembros de la Asamblea Nacional Constituyente. Ciudadano Gobernador y demás autoridades civiles, legislativas, judiciales, municipales, eclesiásticas y militares del Estado Zulia. Excelentísimo señor Miguel Ángel Fernández Masarambroz y Bernabéu, embajador extraordinario y plenipotenciario del Reino de España. Excelentísimos señores embajadores. Honorables encargados de negocios y representantes de organismos internacionales acreditados en el país. Ciudadano Ramón J. Velásquez, ex Presidente de Venezuela y presidente de la Comisión V Centenario. Distinguidos invitados especiales. Representantes de los medios de comunicación social. Señoras y señores:

Antes que nada, permítanme presentarles las excusas del señor Presidente de la República, quien a última hora no pudo venir por motivos ajenos a su voluntad, y me pidió que lo representara en este acto, deseándoles la mayor felicidad por las conmemoraciones del V Centenario.

Hace exactamente 500 años, ante este telón de fondo de agua dulce, Venezuela conquistó su nombre para los sufragios del porvenir. Refieren las crónicas que al año siguiente de descubierta la Tierra de Gracia por el Almirante Colón y acogiéndose a la provisión de su muy Católica Majestad, que permitía a todos sus vasallos descubrir y explorar los mares de las Indias, zarpó de Cádiz una expedición a cuyo mando venía destacado un hidalgo castellano llamado Alonso de Ojeda, traía como segundo de a bordo, al cosmógrafo Juan de la Cosa, a quien el escritor Isaac Pardo califica hermosamente como un mapa viviente, pues esa había sido su especialidad desde que le sirviera de timonel al propio Almirante Colón y pasara a la historia como el autor del primer mapa del Nuevo Mundo trazado, a falta de mejor material, sobre un cuero de res.

Llevaba también esta expedición un tercer miembro, un florentino agudo y culto llamado Amerigo Vespucci, quien había pasado a ser agente comercial de la todapoderosa familia Médici, de Florencia, en Sevilla, a convertirse en navegante y descubridor. Amerigo era hermano nada menos que de Simonetta Vespucci, quien le sirvió de modelo a Sandro Botticcelli para fijar en tela los misterios de su Venus. Queda así explicada la fisonomía de los tres pilotos, a cuya vista amanecerán en agosto de 1499 los contornos de este intenso mar interior hasta donde los había arrastrado la buena corriente y los vientos favorables que empujaron a sus navíos desde la costa de Paria, ya descubierta por Colón, a todo lo largo del aserrado litoral venezolano.

Para no ir a la zaga del Almirante Colón en la invención de fabulosos nombres para esta realidad que descorría ante sus ojos, Ojeda y Vespucci comenzaron bautizando a Margarita como la Isla de la Perlas y más adelante a Curazao como la Isla de los Gigantes.

Al adelantarse, al adentrarse en su impulso exploratorio a recorrer lo que hoy en día es el golfo de Venezuela y derivar en este inmenso lago, los pilotos se reservaron la más fantástica comparación al toparse con la población acuática que habita sus orillas. Jamás imaginaron los pilotos los siglos de polémica lingüística que acarrearía su ocurrencia de bautizar esta realidad con la convicción de que en mucho recordaba la República flotante del Adriático, Veneziolla, pequeña Venecia, fue el resultado de este encuentro con la gran masa de agua dulce, con sus habitantes y sus casas en forma de campana, asentadas sobre el fondo limoso del lago.

Ojeda y Vespucci tuvieron el privilegio de transmitir la noticia en la primeras cartas que, con viento contrario, llegaron a España poco después del hallazgo de esta nueva puerta de entrada al Nuevo Mundo. Si algún rasgo propio tuvo este viaje de Ojeda y Vespucci en 1499, fue el de rotular los nombres que aún recoge las impresiones de esta tierra. Venezuela se fijó así en el mapa verbal del Nuevo Mundo a diferencia de otros lugares cuyos nombres sufrieron mudanzas o fueron arrastrados de un rumbo a otro en los mapas.

Con Ojeda y Vespucci quedó definitivamente impreso el nombre de Venezuela, quedó también firmemente impreso el nombre de esta cuarta parte del mundo conocido por Europa, de Amerigo se pasó a América, pues, como era costumbre, Europa, Asia y África también llevaban nombre de mujer.

Independientemente de su origen o de las controversias etimológicas que ha suscitado el nombre que le dieron a este paisaje acuático los tres pilotos que zarparon de Cádiz en 1499, convocan nuestra responsabilidad de ser venezolanos. A partir de la fantástica comparación que se verificó en las mentes de Ojeda, Vespucci y Juan de la Cosa, celebramos el gentilicio de nuestro mundo criollo que entra como un torrente y con derecho propio a la historia de nuestras sociedades hispanoamericanas que se gestionan a lo largo de cinco siglos de inquietudes.

Pero, como lo demuestra el proceso político que hoy por hoy nos abocamos como sociedad, con amplia experiencia democrática, la empresa de los tres pilotos que zarparon de Cádiz aún nos exige continuar en la hechura del Nuevo Mundo, y en esta empresa aún estamos empeñados; nuevos timoneles, nuevos horizontes. Aquella Venezuela, que hace 500 años viera Amerigo Vespucci, se encuentra en las puertas del nuevo milenio frente a un nuevo destino en busca de nuevas realidades.

Ese pueblo que nació a la orilla del Lago de Maracaibo bajo la égida del conquistador europeo y que luego dio un gigantesco paso hacia adelante bajo la visionaria conducción de un hombre que lo convirtió en nación libre y soberana, ha transitado en búsqueda de la justicia social y de la plena libertad por duras veredas (Aplausos). Pero hoy en día ha tomado conciencia de los obstáculos e insurge con inusitada fuerza hacia un destino mejor apoyado en la infranqueable voluntad y soberana de sus hombres y mujeres que han tomado conciencia de su poder y se han orientado hacia la construcción de una nueva nación, ajena a los privilegios, auténticamente democrática y solidariamente hispanoamericana.

Hoy, al propio tiempo que conmemoramos un acontecimiento que hace 500 años dio origen a una nación, celebramos también el nacimiento de un nuevo país que de la mano de su pueblo ahonda en sus raíces y con nueva savia extraída de la sangre de los héroes que le dieron su libertad, alimenta la esperanza necesaria para construir una sociedad más justa, más libre, más autónoma y más democrática.

Muchas gracias. (Aplausos prolongados)

EL DIRECTOR DE DEBATES.-En el marco de la conmemoración del V Centenario del uso del gentilicio Venezuela, el Zulia presenta su propuesta a la Asamblea Nacional Constituyente.

A continuación las palabras del ciudadano Gobernador del Estado Zulia, Francisco Javier Arias Cárdenas. (Aplausos).

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TENIENTE CORONEL (R) ARIAS CÁRDENAS (FRANCISCO JAVIER).-Ciudadano Ministro de Relaciones Interiores, representante del Presidente de la República de Venezuela y demás miembros del Gabinete Ejecutivo. Ciudadano Primer Vicepresidente y demás miembros de la Asamblea Nacional Constituyente. Excelentísimo señor Embajador del Reino de España, señor Miguel Ángel Fernández Masarambroz y Bernabeu. Distinguidos Embajadores y Encargados de Negocios de países amigos. Distinguidas autoridades civiles, legislativas y judiciales. Señores alcaldes de los municipios zulianos presentes en este acto. Autoridades militares invitadas a este acto. Ciudadano doctor Ramón J. Velásquez, ex Presidente de la República de Venezuela, Presidente del Comité Organizador del V Centenario. Señores integrantes de la Comisión Organizadora del V Centenario Nacional y Regional. Invitados especiales. Representantes de los medios de comunicación social. Señoras y señores.

El júbilo en el Zulia es realmente júbilo en Venezuela, júbilo para asumir con orgullo nuestra realidad y nuestra esencia histórica. Hoy se cumplen 500 años de la llegada de los navegantes españoles al lago de Maracaibo, al gran lago de Venezuela. Todo cuanto sucedía en la cuenca lacustre cambió a partir de ese momento y se inició un nuevo proceso que nos ha traído hasta acá, hasta este hoy nuestro que en definitiva es hechura de los últimos cinco siglos.

Hoy, sin duda alguna, ratificamos aquella afirmación bolivariana que nos presentó como un híbrido de pueblos que conforma un pequeño género humano, que cargado de futuro atisba hacia el porvenir con seguridad y con esperanza. Este V Centenario que hoy conmemoramos es oportuno para revisarnos, para mirar hacia atrás, pero fundamentalmente para ver lo que somos y hacia dónde queremos ir.

Esta cuenca lacustre habitada entonces exclusivamente por wuayúu, aliles, bobures, toas, saparas, que a su usanza y de acuerdo a sus posibilidades culturales y tecnológicas, vivían y construían su proceso sociohistórico, vio de pronto romper su cotidianidad cuando los navegantes españoles bajo el mando de Alonso de Ojeda irrumpieron sobre este espacio lacustre para imprimirle a partir de entonces, la presencia de un pueblo conquistador que marcaría en su hacer la historia que a partir de este momento se construye. Pero no fue solamente un encuentro, que, de hecho, lo hubo, fue también una confrontación en la cual los recién llegados resultaron a la postre los vencedores e impusieron las condiciones en las relaciones de intercambio que se establecieron a partir de ese momento y que, como todo hecho de conquista, estuvo marcado por una violencia sostenida durante muchos años; incluso, hoy pareciera que repitiésemos con conciencia de conquistador, frente a nuestros hermanos aborígenes cuando se les impone desigualdad en las relaciones de intercambio. Con estos hermanos aborígenes estamos en deuda, y es objetivo de esta sociedad y de la Asamblea Nacional Constituyente saldar positivamente este compromiso. (Aplausos)

Del proceso nuevo que resulta de la conquista nace lo que hoy vivimos como sociedad zuliana, como sociedad venezolana. De acá de la cuenca del lago de Maracaibo salió el gentilicio venezolano y hoy estamos conmemorando 500 años del lago como espacio histórico y geográfico, vinculado a esta realidad histórica llamada Venezuela. Cinco siglos de construcción de una sociedad que hoy estamos comprometidos y seguros de mejorar; sociedad que dependió en sus inicios de la búsqueda de minas y de perlas, que pronto enraizó al ex conquistador en la tierra fértil y generosa, donde, además, vino el negro traído del África para pasar a conformar parte importantísima del proceso de construcción de la nueva sociedad venezolana. Acá llegaron, acá fueron sembrados, acá generaron una cultura adaptada a su nueva realidad de vida en el sur del lago. Santa María, Gibraltar, Bobures y otros centros poblados nos guardan esta maravillosa historia de pueblo que se ha conformado en nuestra cuenca lacustre a la orilla del lago.

Durante cuatro siglos de historia se forjó una sociedad agroexportadora y durante ese tiempo el lago fue también elemento integrador de la cuenca y vinculador con el exterior, con el Caribe mare nostrum de los zulianos y contacto con el resto del mundo. Desde los veleros y galeones hispánicos que surcaron nuestras aguas para conectar la riqueza que se creaba en la cuenca del lago con el mundo exterior y viceversa, pasando por los piratas, que vinieron durante la colonia a saquear la riqueza que creaba nuestra sociedad lacustre, hasta llegar a las piraguas que circunnavegaron el lago durante todo el siglo XIX y transportaron los productos del hinterland lacustre con el cual manteníamos nuestra articulación hacia el mercado capitalista mundial.

Después vino el lago petrolero. El siglo XX marcó un destino para el lago, distinto a todo lo ocurrido hasta ese momento. Durante toda la historia aborigen, hispana y republicana prepetrolera, la gente de la cuenca vivió del y en el lago, con el lago; por eso entendemos a la cuenca como una realidad que se conecta con el mundo, fundamentalmente a través del lago. Cuando llegó el petróleo todo empezó a cambiar otra vez, mas la generosidad del lago se mantuvo para aportarnos ahora el fruto de sus entrañas, pero ello marcó también una nueva realidad: la contaminación del lago de cristal, del lago de los poetas, del lago del café, del cacao, de los productos agrícolas, que cambia su imagen por el lago petrolero y aceleradamente por la del lago contaminado.

En 100 años, este siglo hemos llevado el lago a unos niveles de contaminación tales, que pueden determinar su muerte y, en efecto, la determina más del 60% de su lecho. La contaminación petrolera, la contaminación industrial y la contaminación urbana han determinado esa realidad. Hoy estamos obligados a revertirla y con ello a garantizar la vida para las generaciones venideras. Por eso, el Gobierno de la transformación y la Asamblea Constituyente... (aplausos) de finales del siglo XX tenemos un compromiso. Cuando las guerras fueron por petróleo aquí en el Zulia estaba el petróleo, si es cierto que las guerras del porvenir son por agua, aquí tenemos el reservorio de agua dulce más grande de la América Latina. Es necesario que dentro del espíritu de la Constitución bolivariana, centrando su visión en materia ambiental, se asegure y operativice las acciones de Estado para recuperar el lago y potenciar esta región zuliana donde el Padre Bolívar pensó la capital y el centro de su más grande sueño: Colombia la grande.

Aprovechamos el privilegio de tener en el Zulia, con motivo de la celebración de hoy, un grupo importante de representantes de la Asamblea Constituyente, para que del Rector de la Universidad del Zulia, Alma Mater de nuestro Estado, presente y entregue en nombre del Gobierno y del pueblo del Zulia, unas propuestas para la Asamblea Nacional Constituyente desde la región zuliana. No es otro proyecto de Constitución ni pretende serlo; es un resumen de anhelos y de esperanzas de un pueblo que quiere y lucha para existir, que tercamente mantiene, defiende y garantiza con su propia identidad la existencia misma de Venezuela en el occidente de nuestro territorio. El Zulia es tierra de agua y luz, bolivariana y mariana. Quiere que se le mantenga, señores Constituyentes, la poca reivindicación por todo su doloroso entregar de tantos años, la Ley de Asignaciones Económicas Especiales. (Aplausos prolongados)

El Zulia quiere, con la propuesta de federalismo descentralizado, existir y crecer con dignidad, revirtiendo la actual realidad de niños miserables sobre una tierra riquísima, la Hacienda regional para planificar y ejecutar nuestro desarrollo, conscientes como estamos de que el crecimiento del Zulia, el crecimiento de la provincia venezolana, es el crecimiento de la totalidad nacional.

Muchas gracias, señores. (Aplausos prolongados, de pie)

EL DIRECTOR DE DEBATES.-Exposición sobre la propuesta del Estado Zulia a la Asamblea Nacional Constituyente, por el economista Neuro Villalobos, rector de la Universidad del Zulia. (Aplausos).

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DOCTOR VILLALOBOS (NEURO).-Buenos días. En nombre de la Universidad del Zulia y con la venia del Gobernador del estado, queremos darle nuestra más cordial bienvenida a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente y agradecerles su presencia en el día de hoy para oír algunas propuestas, como expresara el ciudadano Gobernador, y que en la mañana de hoy solamente voy a expresarle los lineamientos fundamentales de carácter filosófico, doctrinario, que subyacen en el conjunto de propuestas que le haremos entrega en la mañana y que tiene a su vez un conjunto de proposiciones en relación con los aspectos que hemos considerado fundamentales que desde el Zulia podamos hacer a la Asamblea Nacional Constituyente.

Aspiramos, indudablemente, al apoyo de las propuestas que nosotros estamos haciendo y que recogen el esfuerzo de un conjunto de instituciones y personalidades del Estado Zulia, como lo ha sido la propia Comisión para la Reforma del Estado Zulia, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de nuestra Universidad del Zulia, los organismos económicos regionales y, en fin, los estudios que se han hecho en virtud de la incorporación de todos y cada uno de nosotros en el proceso constituyente.

De modo que quiero al mismo tiempo expresarle a los miembros de la Asamblea, que cuentan con todo nuestro apoyo institucional, con los valores y recursos que tenemos en el Zulia para apoyar la actividad histórica que ustedes tienen que desempeñar y que seguros pueden estar que desde el Zulia estamos apostando al éxito de esta Asamblea por cuanto en ella va el éxito del país para incorporarse en el concierto universal de las naciones civilizadas.

Las fuerzas activas del Zulia, encabezadas por la Gobernación del Estado, la Universidad del Zulia y demás sectores económicos, sociales y culturales de la región presentan a la consideración del país un conjunto de ideas para el debate de la elaboración de un nuevo texto constitucional. Los elementos centrales de esta propuesta descansan en la necesidad de adoptar el modelo federal descentralizado como requisito indispensable para poder asegurar un Estado capaz de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, ofrecer un sistema educativo y de salud de mayor calidad, y garantizar los derechos básicos como el de la vida, la libertad, la propiedad y el trabajo.

En definitiva, la nueva Constitución resultante de este proceso constituyente debe lograr un Estado más eficiente que pueda satisfacer la demandas de sus ciudadanos y al mismo tiempo fomente y fortalezca la participación de la sociedad civil en los procesos de cambio que se están gestando, para lograr la modernización del Estado y el nacimiento de un nuevo modelo democrático más justo, participativo, productivo y solidario.

La Constitución de la V República debe ser redactada, de acuerdo con nuestro criterio, teniendo en cuenta las lecciones de la inveterada experiencia en esta materia; en tal sentido, se propone que la nueva Constitución tenga las características siguientes: simple en sus expresiones; directa en sus preceptos; cuidadosa en su redacción; breve en cuanto al número de artículos; simple en sus expresiones, porque está destinada al ciudadano común, no al hombre educado en particular y mucho menos a especialistas en Derecho; directa en sus preceptos, porque ella contiene mandatos de conducta para el Estado y para el ciudadano en general; cuidadosa en su redacción, porque ella debe expresarse de manera impecable, evitando, además, expresiones discriminatorias demasiado particulares o que personalicen a las instituciones. Breve en su articulado, porque ella debe enunciar principios generales de acción del Estado y por lo tanto, dejar los detalles a la legislación ordinaria evitando el excesivo detalle en su normativa.

Los elementos esenciales: el federalismo descentralizado. El fortalecimiento al régimen federativo a la República de Venezuela en la nueva Constitución es una necesidad asumida por los distintos sectores de la sociedad. Ese orden de evolución histórica nos permite construir una república basada en los principios de federalismo descentralizado, fundamentados en la integración, coordinación, concurrencia, solidaridad, cooperación y subsidiaridad, como elementos constitutivos de un Estado federal.

Dada la importancia que para las regiones y su potencial desarrollo representan el Fondo Intergubernamental para la Descentralización, la Ley de Asignaciones Económicas Especiales, el Situado Constitucional y, en general, toda la materia tributaria, ésta debería estar contenida en un solo título referido a la Hacienda Pública donde se preserven los alcances y desarrollos que esos instrumentos han tenido. Ordenar en un solo aparte el Sistema Tributario Nacional con sus respectivos subsistemas, estados y municipios y creando las bases para su permanente desarrollo y mejoramiento.

Hemos querido hacer énfasis en lo de la Hacienda Pública regionalizada porque creemos que la Constitución debe dejar expresa la competencia tributaria de las distintas instancias de Gobierno, atendiendo a los principios que anteriormente mencioné.

El carácter federativo, descentralizado de la República obliga a propiciar dentro de las competencias del Poder nacional la transferencia de servicios y competencias a los distintos niveles del Poder público, fundamentalmente a los destinados a satisfacer las necesidades básicas de la sociedad y, a tal fin, la nueva Constitución debe contener expresamente la voluntad política para impulsar el proceso de descentralización.

A los efectos de darle mayor legitimidad y mayor base para la gobernabilidad al ejercicio de la gestión pública en todos sus niveles, debe estar sometida al principio de la elección universal, directa y secreta por mayoría absoluta de los electores; a tal efecto, debe contemplarse la segunda vuelta electoral si fuera necesario para las elecciones presidenciales de gobernaciones y alcaldías.

El proceso de descentralización es un proceso de distribución territorial del poder: se trata de un asunto del poder público, es distribuir competencias, recursos y distribuir el poder tributario. No hay una descentralización real si no hay una distribución del poder tributario, de manera que pueda haber ingresos propios en los niveles estatales y que eso conduzca necesariamente a nuevos liderazgos en el país. Eso es un verdadero proceso de descentralización.

En el nuevo régimen federativo los municipios deben asumir la promoción del desarrollo económico local para impulsar el aprovechamiento de las fuerzas endógenas territoriales y fortalecer la búsqueda al desarrollo regional, la equidad y la justicia social.

En cuanto a la revocatoria del mandato a los alcaldes y gobernadores, así como la de la Presidencia de la República y demás funcionarios del poder público de elección popular, debe ser mandato exclusivo del soberano, que se expresará en referéndum de acuerdo a la ley respectiva.

El Poder Ejecutivo de la República, ejercido por el presidente de la República como jefe del Estado, y el vicepresidente como jefe del Gobierno, ambos electos en procesos universales directos y secretos.

 

Los Estados deben tener además competencia para organizar el régimen del Poder Judicial dentro de su territorio, y una Ley Orgánica definirá los lineamientos generales de dicha organización, es decir, proponemos la descentralización del Poder Judicial.

En cuanto a los derechos sociales, deben reflejar un cambio necesario en el concepto de justicia social, y se debe evidenciar en la política redistributiva del Estado, de manera que los beneficios de la producción de la riqueza nacional llegue a través de la gestión pública a favorecer a los sectores más necesitados de la población venezolana. En ese sentido, la función educativa, la prestación de los servicios de salud, su preservación, así como la educación física, la recreación, la cultura y el deporte, deben ser declaradas como prioridades en la gestión pública y así debe expresarse en el texto constitucional.

Debe la nueva Constitución expresar la voluntad del Estado de tender a la organización de modelos contributivos en el área social; esto implica el principio que quien tenga posibilidades económicas o bienes de fortuna debe contribuir al desarrollo personal y social, a la prevención de la salud y a la protección personal y de los bienes.

En cuanto a los derechos del ciudadano, la nueva Constitución, dentro de las características ya anotadas, debe garantizar los derechos del ciudadano de manera breve y taxativa, tales como el derecho a la vida, la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad del hogar, el secreto de las comunicaciones, al honor, a la integridad física, psíquica y moral, libre tránsito, reunión, asociación, igualdad, justicia, intimidad, objeción de conciencia, asilo y refugio, a votar y ser elegido. Estos derechos que se recogen en el proyecto presentado por la Presidencia de la República pudieran condensarse de manera que su desarrollo posterior se haga a través del ordenamiento jurídico necesario y conveniente.

En cuanto al sistema socioeconómico, consideramos que el régimen económico de la república debe estar fundamentado en los siguientes principios: en una economía social de mercado, ya que la economía debe fundarse en el funcionamiento del mercado pero impregnado de un bien definido acento social cuya garantía es deber del Estado, incluido en este concepto la república, los estados y los municipios. Por estas mismas razones la solidaridad es otro principio económico fundamental.

Una orientación productiva de la actividad económica que privilegie la promoción de la iniciativa privada y oriente un cambio de mentalidad en los agentes económicos, es decir, pasar de una mentalidad rentista a una mentalidad productiva; además esta nueva orientación debe considerar las condiciones de globalidad, cooperación internacional y competitividad mundial para determinar la forma de inserción del país, de manera soberana en esa realidad histórica y exógena, garantizando la creación de riquezas material y espiritual de los ciudadanos.

Dicho sistema debe tener un carácter subsidiario de la actuación del Estado, que garantice que los servicios públicos son, en principio, responsabilidad del nivel de gobierno más cercano al ciudadano: el nivel local; sólo cuando no sea posible atenderlo eficientemente a este nivel, debe intervenir el nivel siguiente: el regional; y si este no garantiza la eficiencia requerida, en ese caso intervendrá el nivel nacional.

El siguiente principio es el de la eficiencia de la actuación del Estado, para promover una actuación responsable del Estado en el ámbito económico que marque una diferencia de fondo con las nefastas consecuencias de la actuación empresarial del Estado venezolano en los últimos años. La intervención excepcional del Estado, porque el rol fundamental del Estado es el de regulador y promotor de actividades económicas, no la actuación directa; por ello la acción empresarial directa del Estado debe ser excepcional, no obstante el interés público puede requerir la reserva del Estado de algunas actividades específicas, caso del petróleo en el futuro previsible o bien de la actividad hotelera en las regiones turísticas etcétera.

El siguiente principio es el de la preservación del ambiente. Toda actividad económica tenderá a la sustentabilidad en tanto su dinámica debe ser armonizada con el entorno físico y humano donde se realiza, habida cuenta que el medio físico determina el carácter del uso del suelo y a su vez es el asiento de las actividades económicas y origen de los recursos naturales y finalmente depositario del producto del proceso productivo en su fase final. Ha de tenerse en cuenta la capacidad del medio físico para renovarse, de localizar armoniosamente las actividades económicas y de controlar efectivamente los elementos contaminantes del proceso.

Otra de las características de ese modelo socioeconómico es el de que la actividad agropecuaria debe declararse como prioritaria para garantizar la seguridad alimentaria del país, fundamento para preservar al mismo tiempo la independencia.

Estos grandes lineamientos que hemos expresado aquí, están recogidos en el desarrollo del articulado que le estamos proponiendo a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente como una contribución del Zulia para el país. Entendemos estos planteamientos como elementos fundamentales. Como dijo el gobernador, no pretendemos plantear una Constitución alternativa, simplemente queremos hacer alguna contribución, algunas precisiones y algunas propuestas que consideramos de interés desde la perspectiva de la provincia, desde la perspectiva del desarrollo regional.

Muchísimas gracias. (Aplausos prolongados)

EL DIRECTOR DE DEBATES.-Entrega de las propuestas del Estado Zulia a la Asamblea Nacional Constituyente por el economista Neuro Villalobos al primer vicepresidente de la Asamblea Nacional Constituyente, doctor Isaías Rodríguez. (Aplausos)

Palabras del Primer Vicepresidente doctor Isaías Rodríguez.

 

9

CONSTITUYENTE RODRÍGUEZ (ISAÍAS).-Ciudadano Ministro de Relaciones Interiores, doctor Ignacio Arcaya, en representación del ciudadano Presidente de la República, Hugo Chávez Frías; ciudadano Gobernador y demás autoridades civiles, legislativas, judiciales, municipales, eclesiásticas y militares del Estado Zulia; Excelentísimo señor Miguel Ángel Fernández Masarambroz y Bernabeu, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Reino de España; distinguidos miembros compañeros, compatriotas, de la Asamblea Nacional Constituyente; Atala Uriana y Nohelí Pocaterra representantes de los pueblos indígenas (Aplausos); excelentísimos señores embajadores; honorables encargados de negocios y representantes de organismos internacionales acreditados en el país; ciudadano doctor Ramón J. Velásquez, Presidente de la Comisión del V Centenario y ex Presidente de la República; distinguidos invitados especiales; representantes de los medios de comunicación social; señoras y señores; pueblo del Estado Zulia. En nombre de la Asamblea Nacional Constituyente, quiero agradecer a la Comisión Presidencial del V Centenario de Venezuela y a la Comisión Especial del estado Zulia esta invitación que ha hecho a la Asamblea Nacional Constituyente para conmemorar los 500 años del día en que empezamos a llamarnos Venezuela.

Refiere el Hermano Nectario María que, tal como lo plantea Martín Fernández de Enciso (compañero de Alonso de Ojeda y de Juan de la Cosa), en la obra "Suma de Geografía", los indígenas llamaban a este sitio "Vene ci uela", lo llamaban a todo esto que era esa población que parecía caminar en zancos por encima del lago.

Después vino lo de Américo Vespucio y lo de "Venetiola" o "Pequeña Venecia" ¡Vaya usted a saber quién cambió la historia para que hoy nuestro gentilicio tenga raíces europeas y no las raíces aborígenes que efectivamente tuvimos!

No sabemos quién descubrió a quién. Si fue el lago quien descubrió a los europeos o éstos al lago. Siempre hemos creído que todo cuanto ocurrió fue el encuentro de dos mundos y que el conquistador fue conquistado por el más grande lago del mundo con salida al mar.

Esta herradura de agua, suerte de saco azul sobre nuestro mapa, fue el conquistador de los conquistadores. Ya lo dijo Andrés Eloy Blanco en carta al poeta Udón Pérez:

"Y dijo Don Alonso: yo os juro compañeros

que en todas mis andanzas no vi cosas tan bellas.

La noche entre las aguas cargada de luceros

y el pueblo suspendido contemplándose en ellas".

Los guajiros dicen que este lago fue creado por uno de los dioses guajiros. El Dios repartió las tierras que tenía entre todas sus hijas pero se le olvidó una, se quedó una sin esas tierras y cuando ésta reclamó su cuota él tendió desde el cielo su mano, arrancó un pedazo de tierra y donde quedó el hueco es donde está el Lago de Maracaibo. (Aplausos)

La ciencia que todo lo descubre ha solapado la magia de esta hermosa leyenda. Resulta que este lago fue el resultado de un hundimiento territorial. La depresión sumergió toda una zona selvática y toda la vida animal de esa selva. De las noches hundidas vino el petróleo que ha hecho de esta región el Estado con mayor producción petrolera en el mundo.

La Asamblea Nacional Constituyente rinde tributo al lago y a los pueblos indígenas que, todavía hoy, buscan un foro donde llevar sus problemas, sus agravios y sus intereses, para ser tratados y discutidos por ellos mismos, con el objeto de promover y proteger sus derechos.

Nuestra Asamblea es hoy su foro y también nuestro foro. La decisión soberana de rediseñar un país, de reconstruirlo, de refundarlo, de sacarlo de las cenizas, tiene sus enemigos. La osadía de atrevernos a realizar estos cambios por vía pacífica es una insolencia insólita. Pareciera que se le teme que a este "realismo mágico" de hacer una revolución sin recurrir a la violencia, pareciera que no se quiere que demos el ejemplo de que los cambios y las transformaciones se pueden hacer en paz.

Se descalifica la convivencia transitoria con el poder constituido. Se recomienda a los inversionistas retirar sus capitales de Venezuela. En una hojita redactada en inglés, que cuesta 25.000 dólares, se expresa que los inversionistas tienen, por causa de la Asamblea Nacional Constituyente, todas las razones para mantenerse fuera de los mercados venezolanos.

Se dice que hacemos mal uso de la Constituyente y que nuestra única función es hacer, redactar y aprobar una Constitución. Se olvidan de que nuestra crisis es política y económica pero también social y moral. Se olvidan que fue el pueblo quien se convocó a sí mismo para darse un poder especial y extraordinario que dé respuesta a esta falta de democracia social y a este estado de emergencia donde los derechos de más de un 80 por ciento de los venezolanos no existen.

 

Según las estadísticas del Banco Mundial sólo un 7% de los venezolanos cree en su justicia y sólo un 14 por ciento de los problemas que se llevan ante ella tiene respuesta. Tenemos 1.500 tribunales y 3.130 denuncias contra los jueces de esos tribunales. Hay, según la propia Corte, más de cinco mil causas con retardo judicial. Nuestra justicia, según esa misma fuente, es costosa, clientelar, tarifada y políticamente influenciable. Según ellos no hay seguridad jurídica, ni estado de derecho ni marco legal confiable en el país. Y, sin embargo, hacemos mal uso de la Constituyente cuando declaramos la Emergencia Judicial. (Aplausos)

El 80% de los venezolanos vive en pobreza crítica y más del 40% de ese 80% sobrevive en pobreza atroz. El 42% de la población padece de un grave déficit nutricional. La desnutrición es la primera causa de enfermedad y muerte del niño venezolano. Es siete veces mayor que en cualquiera de los países desarrollados.

Quienes no se mueren repiten en su descendencia la cadena de atropellos en que han vivido. Casi cada dos horas muere un niño por diarrea y cada cuarenta minutos nace un retardado mental. Con los niños que mueren por enfermedades respiratorias y gastroenteritis, -decía hace unos años una revista médica- se podría formar en quince años una ciudad tan grande como Maracaibo. Y, aun así, se quiere quitar al pueblo el derecho a dar respuestas a estas emergencias.

En el referéndum el pueblo votó no sólo para aprobar y redactar una nueva Constitución. Votó para "transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento efectivo de una democracia social y participativa". Es el texto exacto, sin torceduras ni manipulaciones, de una de las bases para la consulta popular que jamás cuestionó ninguna de las varias sentencias de la Corte Suprema de Justicia.

Esto de hacer una revolución pacífica tiene sus riesgos y estamos dispuestos a asumirlos. Sabemos que los cambios dentro de una legalidad que pretende restringirnos y sujetarnos es un proceso difícil y complejo. No queremos renunciar a la imaginación ni a los poderes creadores del pueblo. Estamos dispuestos a transitar este extraño camino de un pueblo que cree en la democracia, pero que quiere cambios sustanciales, porque esa democracia durante 40 años no ha alcanzado para todos.

Sirvan estos quinientos años para decirle al mundo que son muchos esos quinientos años para no intentar hacer de la esperanza una bandera y del poder del pueblo una voluntad dispuesta a construir un espacio para la libertad y para la soberanía. Muchas gracias. (Aplausos prolongados).

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EL DIRECTOR DE DEBATES.-Ha terminado el acto. A continuación el Himno del Estado Zulia. (Hora: 12:55 p.m.)